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De un tiempo aquí, Helmut Geier, más conocido como Hell, se ha convertido en uno de los nombres más solventes y atractivos del panorama de baile internacional, a base de repartir a diestro y siniestro sesiones y discos de techno, house y electro de lo más canallas. él es también uno de los principales responsables de que los ochenta vuelvan a estar con nosotros, y de que clubland baile estos días al ritmo del electropop y el techno-house de calentadores. Una labor que ha sido recompensada con en el Premio Musik & Award, al ser votado como mejor DJ del mundo. Sus cartas de glamour saltan a la vista: media melena, nariz aguileña y una mirada que sólo con pestañear transmite todo el carisma y charme que desprende tras los platos, aunque claro, su elegante traje prét-a-porter también ayuda. La contradicción o perversión del asunto llega cuando uno detiene el oído y escucha la banda sonora de una postal que a todas luces parece calcada de un anuncio de licor caro. Electro, pop sintético, techno y house. Como peculiar hombre de negocios, ha puesto en marcha el más que solvente sello International Deejay Gigolos: una marca bajo el auspicio de Disko B que ya vuela sola, en la que abundan tipos y tipas de la misma calaña y que de un tiempo aquí ha llenado los charts de hits que mezclan a partes iguales el espirítu trash y la enfermedad mental bailable. Mala gente como Linda Lamb, Miss Kittin, David Carretta, Japanese Telecom, Zombie Nation, Terence Fixmer y otros muchos techno-comerciales, poperos, psico-caretas(argentinos los hay también) no dudan en abusar del mal gusto para actualizar el sonido de los ochenta y proyectarlo a un nuevo estado. Aunque de todos ellos, Hell es el rey, y Munich Machine (Disko B, 98) su cetro de poder. Un álbum que todavía hoy sigue mostrándose efectivo sobre los platos de medio globo, gracias a una explosiva combinación de buen humor, synth-pop pegadizo y un revival de los ochenta y la computer disco de Moroder a ritmo frenético. Una colección de joyas que llevan el techno, el electro y el house más allá de la pista de baile |
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